San Onofre S.IV

 Muy admirado del ascetismo oriental por la superación de sus mismos límites, este anacoreta egipcio vive en el siglo IV sesenta años de oración solitaria, y de penitencia. Adentrado en el desierto de Tebas, imita la vida de Elías y de Juan Bautista.

El abad Pafnucio en visita a los solitarios, lo descubre ya muy enfermo y extrañamente vestido y desfigurado de cuerpo, barba y cabellera; le acompaña en sus últimas horas hasta su muerte; para después, con gran impacto apostólico en su tiempo, describir a este gigante de la penitencia, enfrentado a los pecados del mundo.